CONTEMPLAR, MEDITAR Y ORAR
Durante siglos
se nos ha enseñado a creer que la mente es un simple espectador pasivo del
mundo, que estamos condenados a contemplar la realidad desde la distancia, como
si fuésemos náufragos a la deriva en un océano de circunstancias. Pero esta
idea, repetida hasta el agotamiento por sistemas que se alimentan del
conformismo, no sólo es errónea, es el mayor sabotaje jamás perpetrado contra
el poder oculto de nuestra conciencia. Porque la verdad, esa que ha sido
silenciada, distorsionada y ridiculizada, es infinitamente más poderosa.
La mente humana
no es un reflejo de la realidad, es su fuente. Y cuando se comprende esto, ya
no se vive, se crea, se moldea, se manifiesta.
No se trata de
entretener ni siquiera para inspirar este contenido es como una herramienta
para abrir los ojos interno del entendimiento y despertar activado el espíritu.
Una arquitectura verbal que apunta a deshacer
los programas internos que limitan tu capacidad de ver más allá del velo porque
toda manifestación comienza con la visión, pero no una visión superficial,
mecánica o emocionalmente desesperada, sino una VISIÓN con mayúsculas,
la que emana desde el centro mismo del Dios creador que habita en ti.
Sí, has leído
bien, porque Tú No Eres Una Parte Aislada Del Universo. Eres Su Totalidad,
Expresándose En Forma Humana.
No estás
aquí para mendigar bendiciones orar desde las carencias y las necesidades.
Estás aquí para activarlas, para recordar lo que ya sabes, ya eres y sobre
todo, para dejar de buscar fuera lo que siempre estuvo en tu interior.
A lo largo de
este contenido se revelarán enseñanzas que fueron resguardadas celosamente por
sociedades iniciáticas, manuscritos prohibidos y sabios olvidados."
La
visualización, más allá de ser una técnica para obtener cosas, es un vehículo
para manifestar lo divino dentro de ti o tu divinidad interior.
Es un proceso de
desmantelar lo que creías real para descubrir lo que siempre ha sido verdadero.
Cuando visualizas desde el Dios que reside en ti, lo que imaginas no solo
llega, sino que se convierte en ley.
¡La
Visualización! No Solo Como Una Técnica, Sino Como Una Forma De Crear Una
Realidad Interna Tan Poderosa Que El Universo No Puede Ignorarla.
VISUALIZACIÓN.
Visión Interna, Abrir Los Ojos Del Entendimiento
La ciencia del
espíritu.
Visualizar no es
imaginar, no es soñar despierto, no es pensar positivo, tampoco es un simple
ejercicio mental donde te ves logrando tus metas como quien se entretiene con
una película interior.
Visualizar en su
forma más pura es crear una realidad interna tan viva, tan palpable y tan
coherente, que el universo no puede diferenciarla de lo que llamamos realidad
externa.
Visualizar es
ver con los ojos del espíritu. Y esa visión tiene poder creador.
Los antiguos lo
sabían.
En el Evangelio
de Tomás, oculto durante siglos, Jesús dice, Cuando hagáis que el interior sea
como el exterior, entonces entraréis en el reino.
No se refería a
una religión, se refería a un estado con unos principios (ley) universales.
El mundo
exterior responde al mundo interior cuando éste es experimentado con plena
coherencia. Eso es visualizar. Pero ¿qué significa hacerlo de forma correcta?
Desde la tradición hermética, el Kivalion lo
sintetiza con contundencia.
El Universo
Es Mental.
Si todo es
mente, entonces la visualización es el acto por el cual la mente crea una
estructura energética dentro del campo universal. Que tarde o temprano se
densifica en forma de materia.
En el experimento de la doble rendija se
demostrar que la conciencia del observador afecta directamente la manifestación
de una partícula.
Es decir, el
mundo responde a la atención consciente, no como observación pasiva, sino como
acto participativo.
Cuando
visualizas, no estás viendo algo que podría ocurrir. Estás diseñando el campo
en el que ocurrirá. Pero no cualquier visualización tiene este poder. Hay
reglas.
Primero, debe
involucrar todos tus sentidos internos.
No basta con
ver. Debes oír, sentir, oler, incluso saborear tu realidad visualizada.
Visualizar
Desde El Ser Y No Desde La Carencia
"No
visualices desde el yo quiero ni desde el ojalá que ocurra esa es la vibración
de la carencia visualiza desde él ya es desde él ya lo vivo. No digas tendré éxito di internamente yo soy
éxito encarnado. Ahora cambia la
frecuencia de tu presencia no la proyección futura cuando lo repite hasta que
se vuelva natural.
Una
visualización efectiva no es un acto ocasional, sino un hábito de conciencia.
Los antiguos
egipcios pasaban semanas, incluso meses, interiorizando una imagen hasta que
ésta se volvía tan familiar como respirar.
Cuando la mente
ya no la distingue de la realidad externa, esa realidad debe manifestarse.
Tu energía
debe estar limpia.
Visualizar con
una mente saturada de duda, miedo o ansiedad, es como pintar con agua sucia. El
lienzo se contamina.
Por eso, antes
de visualizar silencia el ruido mental, medita, respira, reestablece tu centro
y entonces crea desde la quietud.
Visualiza
desde el corazón, no desde el ego.
El ego visualiza
desde el deseo de controlar, poseer o impresionar.
El corazón
visualiza desde el amor, desde la expansión y el propósito. Cuando creas desde
el corazón, la energía es pura y el universo responde con fluidez.
Como es tu
más profundo deseo, así será tu destino.
Pero ese deseo
no debe ser capricho mental, debe ser el murmullo del espíritu, una voz
apacible.
Visualizar es
ese momento sagrado donde te conviertes en lo que deseas no porque falte sino
porque reconoces que ya está en ti.
Y cuando eso ocurre la realidad no tiene otra opción
que responder Porque el universo no actúa por obligación resuena y obedece a
esas vibra en coherencia con lo que ya es
EL LEGADO
INVISIBLE.
La historia
oculta de la visualización consciente.
Mucho antes de
que la palabra visualización fuera pronunciada por algún terapeuta moderno.
Antes de que se hablara de ley de atracción,
de vibraciones o de mente cuántica.
Existía ya un arte milenario practicado en
silencio, entre sombras, en templos ocultos y montañas sagradas
Un arte
reservado, temido, a veces perseguido.
Hoy lo llamamos
visualización consciente pero su verdadero nombre, su origen, su poder, ha sido
cuidadosamente resguardado durante milenios, porque conocerlo y dominarlo
significaba una sola cosa, poder.
No es un rezo ni
un mito, es una instrucción.
Dice, lo que el
hombre ve en su santuario interior, el templo del espíritu el eterno presente
en sus infinitas posibilidades lo harán carne.
Ingenieros
de una nueva realidad.
Despertar de la
imagen viva, entrar en un estado alterado y crear una visión tan vívida de la
escena deseada, que su cuerpo temblaba, sudaba, lloraba, como si lo vivido
fuera real.
Ese temblor es
la señal de que la visualización ha sido aceptada en tu espíritu interior.
Entonces, y sólo
entonces, todo está sellado en la consumación del hecho.
El universo
interior ya ha sido alterado, siglos
después que el eterno presente consumara todo en el ahora.
Visualización
Consciente "los rishis no usaban el término
visualización ellos hablaban de drishti Visión Sagrada y afirmaban que
el mundo que vemos no es el real sino una proyección de nuestro estado interior
en los upanishads se repite una fórmula que fue olvidada por la mayoría aquel
que ve con el ojo del espíritu crea el mundo a su imagen los yoguis no
visualizaban desde el ego visualizaban desde el espíritu, el yo eterno, y
comprendían que la mente no era un creador autónomo, sino un canal del
absoluto.
Cuando se
unificaba mente, emoción y energía, la creación respondía.
El mundo era
moldeado desde dentro.
En Grecia, los
pitagóricos practicaban visualización ritual en círculos cerrados durante la
noche.
No pedían
deseos, no imaginaban fortunas, visualizaban estructuras mentales, geometrías
perfectas.
Porque sabían
que la forma precede a la materia Creaban en su interior templos esferas
proporciones Y esas formas que hoy llamamos arquetipos se materializaban como
realidades estables Pitagóricos, herméticos, esenios, taoístas, alquimistas.
Todos comprendían una misma verdad.
El universo no
responde al pensamiento desordenado, sino a la imagen interna sostenida
con coherencia, precisión y fuerza vibratoria.
El arte fue
guardado, ocultado, silenciado. Con la llegada de la Edad Media, la
visualización fue degradada.
Lo que era
ciencia del espíritu pasó a llamarse superstición.
Lo que era
práctica sagrada fue etiquetado como herejía, pero no desapareció. se resguardó
en manuscritos, en logias, en cábalas, en rituales de medianoche.
El verdadero
poder creador del ser humano fue protegido del olvido por aquellos que sabían
que si el pueblo comprendía su capacidad de manifestar realidades todo el orden
establecido colapsar Con el renacimiento algunos volvieron a hablar del tema
Giordano Bruno antes de ser quemado vivo afirman el pensamiento
visualizado con certeza y convicción con devoción se
convierte en sustancia. Y aunque lo mataron por ello, la frase sobrevivió.
Porque la verdad no puede ser destruida, sólo escondida.
Hoy, la ciencia
vuelve a dar pasos hacia esa verdad oculta.
La neurociencia
ha confirmado que el cerebro no distingue entre lo real y lo intensamente
imaginado.
Un estudio de la
Universidad de Harvard reveló que personas que visualizaban con detalle tocar
el piano desarrollaban las mismas conexiones neuronales que quienes practicaban
físicamente. El cerebro cambió con la imagen interna.
La materia
obedeció a la mente.
La física
cuántica, por su parte, ha abierto la puerta a lo que los místicos sabían desde
siempre.
La conciencia
del observador colapsa las posibilidades y selecciona una realidad.
No somos
testigos somos parte arquitectos silenciosos de lo que ocurre
Hasta que llegamos
a una comprensión que une el misticismo y la ciencia moderna.
Visualizar es convocar lo invisible, darle
forma, emoción y vibración, y sostenerlo en un estado de coherencia tan pura
que la realidad no tiene más opción que responder.
La historia de
la visualización no es una moda. Es una revolución interna que ha acompañado a
los sabios de todas las eras. Y ahora, tú estás despertando a esa herencia.
Porque recordar
cómo visualizar, es recordar que eres hijo de la fuente, que llevas el poder
creador en tu mente y en tu corazón. Que la realidad externa es sólo un eco, un
reflejo de la imagen viva que has sostenido con fuerza, claridad y certeza.
Esa es la
historia real, y apenas estás comenzando a escribir la tuya.
DARLE ALIENTO
AL FUEGO.
"Había una
vez, en los tiempos en que el conocimiento aún se transmitía con símbolos y
gestos, un joven aprendiz de alquimista que deseaba crear la legendaria flor de
luz. Su maestro le dijo que debía primero dibujarla en su mente con absoluta
precisión, pero no bastaba con verla.
Debía respirar
con ella, sentir su calor, escuchar su vibración, y esperar a que la flor
comenzara a responder.
El joven pasó
días, semanas, meses visualizando esa flor radiante. Pero nada ocurría.
Frustrado, exigió respuestas.
El maestro con
voz calmada le dijo, has imaginado la flor, pero no la has amado. No le diste
vida, solo forma. En ese instante, el aprendiz comprendió que visualizar no es
reproducir una imagen mental, sino infundirle alma, como el alfarero que no da
por terminado su trabajo hasta que la arcilla respira por sí sola Esto mismo
enseñaban los monjes esicastas en los monasterios del monte Atos. Ellos
hablaban de la respiración de la imagen un proceso contemplativo en el que al
inhalar se absorbe la energía de lo visualizado y al exhalar se insufla vida a
esa forma imaginada Al repetir esto lentamente se crea un egregor vivo
una forma energía autónoma que ya no depende de ti, sino que comienza a actuar
por sí misma en el campo sutil.
Este principio
ha sido mantenido en secreto porque desafía la visión infantil de la
manifestación.
La mayoría
proyecta imágenes débiles, inconsistentes, efímeras, pero el verdadero iniciado
sabe que lo visualizado debe vivir dentro del cuerpo, impregnarse en las
células, latir con el mismo ritmo que el corazón.
En tradiciones
tibetanas ocultas, especialmente en el texto Las Instrucciones del Dragón
Celeste, se enseña una práctica donde la visualización debe danzar con el
aliento hasta que la imagen se convierte en una entidad perceptible en los
planos invisibles.
Cuando sientas
que lo visualizado te observa, sabrás que has creado algo real, dice el
manuscrito. Esta vivificación de la imagen también ha sido estudiada por la
psicología profunda. Carl Jung hablaba de la autonomía de los arquetipos formas
mentales que una vez dotadas de energía emocional y simbólica suficiente
adquieren voluntad propia y comienzan a modificar la psique y el entorno.
La ciencia moderna lo confirma El
cerebro no distingue entre lo intensamente imaginado y lo vivido. Las
redes neuronales se moldean igual.
Lo que
repites con emoción y presencia se convierte en patrón, en estructura, y lo
invisible se hace carne. Así que la próxima vez
que visualices algo, no lo mires como un espectador pasivo. Sé el escultor, el
aliento, la llama y el latido. Haz que tu imagen te mire, que te sienta,
que respire contigo, y sabrás que algo ha nacido en el campo invisible, y no se
detendrá hasta manifestarse.
TRASPASAR EL
VELO.
Visualizar desde
los estados alterados de conciencia.
En las alturas
nevadas del Tíbet, un maestro llamado Nyang Rhal vivía recluido en una caverna
silenciosa.
Durante décadas
nadie lo vio descender del monte.
Decían que había
enloquecido, pero un día, un joven peregrino logró encontrarlo, atraído por un
sueño que se repetía sin cesar.
Un anciano de
ojos radiantes le enseña a tocar el cielo (lo invisible) sin moverse de
la tierra. Cuando lo encontró Nianral no hablaba si no que miraba Y
luego de horas de silencio absoluto le dijo visualizar en la mente ordinaria es
escribir en aguas (del espíritu) desde el estado correcto
puede tu visión tocar la raíz de la materia.
Este principio
es uno de los secretos más resguardados de todas las escuelas de sabiduría
profunda.
La
visualización poderosa no ocurre desde el estado común de conciencia, sino
desde un estado alterado, elevado y expandido, donde el tiempo se disuelve y el
observador deja de ser un yo limitado.
En el antiguo
Egipto, los sacerdotes del templo de Heliópolis utilizaban una técnica conocida
como el ojo interno del amanecer.
Era una forma de
hiper- vigilia alcanzada mediante encuentros, el retiro del silencio y el
aislamiento sensorial, el ayuno mental, la repetición rítmica de sonidos afirmantes
como mantra. En ese estado, relataban que podían ver el mundo antes de que se
manifestara... "los gnósticos lo entendieron así también Que la luz
original no nace de la voluntad sino del silencio. No visualices para obtener,
visualiza para recordar quién eres.
No creas desde
la mente que piensa, crea desde la mente que sabe. No te aferres a la forma,
enamórate del vacío. Y entonces, la flor de luz florecerá por sí sola.
EL ESPEJO DE
LA VERDAD.
El arte de la
visualización lúcida.
Cuenta una
leyenda Zen que un monje, tras años de meditación, logró ver su mente como un
espejo cristalino.
Asombrado,
corrió a contárselo a su maestro, quien le respondió, ahora rompe el espejo.
El monje,
confundido, obedeció. En ese instante comprendió que la mente no es un objeto
que contemplar, sino un proceso dinámico, un flujo constante de imágenes que se
disuelven en la verdad.
La
visualización lúcida no es un ejercicio de control mental, sino una danza entre
la forma y el vacío, entre la intención y la rendición.
No se trata de
crear imágenes perfectas, sino de permitir que la sabiduría del eterno
presente del universo en sus infinitas posibilidades se exprese a través de ti.
Aquí y ahora.
El verdadero
artista no impone su visión, sino que se convierte en un canal de la belleza.
En el budismo tibetano, esta práctica se conoce como la visualización de la
deidad espejo.
El practicante
se visualiza a sí mismo como una deidad iluminada, pero no como un acto de
arrogancia, sino como un reconocimiento de su naturaleza búdica inherente.
No está creando
una imagen falsa, está recordando su verdadera identidad.
No está
intentando ser algo que no es, está permitiendo que su potencial se manifieste.
No está
controlando la realidad, está sintonizando con la verdad.
Esta es la
clave de la visualización lúcida.
No se trata de
manipular el mundo externo, sino de transformar tu mundo interno.
No se trata de
crear una nueva realidad, sino de despertar a la realidad que ya existe.
No se trata de
obtener algo que no tienes, sino de reconocer lo que siempre has sido.
Cuando
visualizas desde este estado de conciencia, la realidad responde con una
fluidez asombrosa.
Las
sincronicidades se multiplican, las oportunidades aparecen, los milagros
ocurren.
No es que estés
creando algo nuevo, es que estás permitiendo que lo que siempre ha estado ahí
se manifieste plenamente.
Estás quitando
las barreras, estás abriendo los canales, estás permitiendo que la luz brille.
Estás dejando de
ser un obstáculo y te estás convirtiendo en un conducto.
Estás dejando de
ser un mendigo y te estás convirtiendo en un rey.
Estás dejando de
ser un esclavo y te estás convirtiendo en un maestro.
Estás dejando de
ser un humano y te estás convirtiendo en un dios.
Porque la verdad
es que siempre has sido todo eso. Solo que lo habías olvidado.
La visualización
lúcida es el arte de recordar."
Crear No
Desde El Hacer Si No Desde El No Hacer
el universo no
creó desde el hacer sino desde el no hacer, desde el silencio, el Eterno brotó
el universo, como un susurro que se hace carne, esto implica algo profundo, el
acto de visualizar no es imponer, sino abrir un espacio en ti tan puro, tan
libre de interferencias, que lo manifestado puede emerger sin distorsión.
Como una semilla
lanzada en tierra fértil, sin que la mano intente apresurar su brote.
En las antiguas
enseñanzas toltecas, esto era simbolizado por la noche absoluta, un estado de
contemplación tan profundo que el guerrero ya no deseaba, ya no pedía, ya no
buscaba, sólo observaba, y desde esa quietud, el mundo se reordenaba a su
alrededor. Carl Jung, otro lenguaje, lo expresaba al hablar del inconsciente
colectivo.
Los símbolos y
arquetipos más potentes emergen no cuando se los busca, sino cuando se permite
que afloren desde el fondo psíquico sin censura. Esa es la mente vacía que ve,
que permite, que crea.
Una historia
sufí habla de un anciano derviche que pasaba horas en silencio frente al
desierto.
Un día un
discípulo le preguntó, ¿qué haces maestro? Él respondió, estoy esperando que el
universo me hable, pero debo estar tan vacío como el desierto para escucharlo
As ocurre con la visualización avanzada. No se trata de pensar m ni de
esforzarse mejor ni de multiplicarte. Se trata de vaciarse completamente, hasta
que la imagen no sea imaginada, sino revelada.
Hasta que la
creación no sea algo que haces, sino algo que ocurre a través de ti.
El vacío no es
la ausencia, es la matriz, el origen, la posibilidad pura.
Solo allí,
cuando todo lo demás ha sido soltado, comienza el verdadero arte de crear desde
la nada.
LA
CONSTRUCCIÓN DEL CAMPO ENERGÉTICO.
Cómo crear un
circuito de manifestación.
Había una vez un
monje tibetano que durante más de 20 años visualizó cada día una lámpara
encendida dentro de una cueva oscura.
Al principio, su
imagen se desvanecía al poco tiempo.
Luego, duraba
minutos, finalmente, la luz se mantenía encendida aun cuando él ya no pensaba
en ella. La historia cuenta que un día, al entrar otro discípulo a la cueva,
encontró una lámpara encendida.
No había fuego,
no había aceite, sólo luz.
Esa luz era
real.
Pero, ¿Cómo
puede una imagen mental convertirse en una realidad visible y tangible?
La respuesta está
en el secreto olvidado (sabiduría oculta) de la mayor de quienes practican visualización
el campo energía.
Visualizar sin
construir un campo energía es como plantar una semilla sin tierra.
La imagen no
tiene donde arraigarse, ni cómo sostenerse. Por eso se desvanece, por eso no se
manifiesta.
Los sabios lo
saben.
Templo del espíritu,
un recinto estructural que contiene la energética invisible construida con
intención pura, emoción coherente y dirección mental enfocada.
Sabiduría oculta,
dice: Todo pensamiento que quiera
volverse materia debe primero ser encapsulado en un círculo invisible de
energía constante.
Este círculo era
más que un símbolo, era un espacio energético sostenido, un verdadero útero
vibracional donde lo visualizado podía desarrollarse hasta volverse realidad.
Las culturas
celtas practicaban algo similar.
En textos
rescatados como los cantos del roble, los druidas enseñaban a envolver sus
deseos en formas geométricas invisibles construidas con la mente, los gestos y
la voz.
Cada visualización era sellada en un nudo de
luz, como decían, protegida del caos mental y nutrida por la Esto no era magia
supersticiosa.
Es Ciencia De
La Conciencia.
Joe Dispensa en
sus investigaciones sobre neuro plasticidad y campos cuando ha mostrado el
pensamiento sostenido y cargado emocionalmente genera un campo electromagnético
coherente que afecta directamente la materia sus estudios con
electroencefalogramas y mediciones del campo cardíaco revelan que el
cerebro alineado con el corazón puede literalmente modificar la realidad
externa eso es construir un campo energético, crear una coherencia
entre lo que piensas, lo que sientes (lo que deseas), y sostenerla. Pero no
basta con sostenerla internamente.
La imagen visualizada
debe ser alimentada desde múltiples niveles como mantras, danzas y
respiraciones conscientes para dar aliento a sus visiones.
En el Códice recientemente
redescubierto, se describe cómo se en vuelven las intenciones en esferas
sonoras, repetían cantos rítmicos y realizar movimientos para fortalecer
el campo alrededor de su visualización.
Cada imagen
era una semilla y el campo energético su tierra fértil.
Sellar la imagen
visualizada en una vibración con un mantra secreto que actúa como contenedor
energético."
Conectores
con el campo energético y los anclajes de la visualización (VAK)
"Repitiéndose
hasta que la imagen se vuelve autosostenida
Toda generación de creyente en un círculo de certeza
y convicción, es como un fuego que no se apaga con el primer soplo de duda.
El campo energético, entonces es una
estructura sutil que protege lo visualizado de las batallas mentales y los combates
del pensamiento saboteador de los miedos inconsciente, la dudas o incredulidad.
Pero más aún, es una red que conecta lo visualizado con la matriz del universo.
El Tejido Del
Soñador, Guerreros de la conciencia, tejer los hilos
de atención focalizada.
Visualizar un
deseo y anclarlos a un punto de poder en el espacio, manteniéndolo y sosteniéndolo
por una red invisible que sólo el corazón podía percibir.
Aquí yace otro
secreto el campo energético no se construye con fuerza mental sino con la certeza
y convicción del corazón.
Esa certeza y convicción es el combustible que
alimenta la imagen hasta convertirla en experiencia.
El campo energía es una cuna invisible donde
el deseo duerme hasta volverse carne.
Pero requiere
cuidado disciplina atención amorosa como una madre que vela el sueño de su hijo
hasta que puede caminar por sí solo.
Cuando lo haces
bien, llega un punto en que lo visualizado ya no depende de tu esfuerzo.
Vive, respira,
actúa por su cuenta. En ese momento ya no es solo una imagen, es una realidad
inevitable en camino hacia ti.
EL ESPEJO DE
LA CREACIÓN.
Cuando la imagen
interior se convierte en universo
El Poder De Tu
Presencia.
Un anciano vivía
solo, alejado de todo, en las cimas nevadas del Himalaya. No hablaba, no
escribía, no daba lecciones, pero decían que quien pasaba una noche en
silencio absoluto junto a él, despertaba con la visión de su destino más
elevado, tan nítida, como si lo hubiera vivido ya.
Muchos lo
llamaban sabio, chamán o loco, pero los pocos que regresaban de su
presencia lo hacían distintos.
Algo se había
encendido en sus ojos. Los ojos del entendimiento abiertos. Como si hubieran
visto el mecanismo invisible que mueve la existencia.
Una discípula
tibetana que logró quedarse junto a él tres días sin pronunciar palabra,
describió lo que experimentó al mirarlo fijamente durante horas. Dijo que en un
momento dado su rostro desaparecía que su forma se disolvía y transfiguraba.
Proyectaba un
campo inmenso sin bordes que parecía contener todas las posibilidades del
universo.
Cuando le preguntaron si fue una alucinación
respondió con certeza y convicción. No era él, era yo misma observándome desde
la totalidad. Por primera vez comprendí.
La imagen que
sostengo en mi interior es el molde de mi realidad.
Este es el
principio más olvidado y más poderoso que el ser humano ha recibido.
Todo lo que
percibes, todo lo que llamas real, es únicamente el reflejo de una imagen
sostenida en la mente y en el corazón.
Visualizar no es
imaginar, es construir la arquitectura energética desde la cual el universo
toma forma.
La física
cuántica, desde el célebre experimento de la doble rendija, ha demostrado que
el observador altera lo observado. Pero lo que no se dice abiertamente es que
el observador crea lo observado.
Lo que sostiene
con su atención se convierte en partícula, en hecho, en materia.
El
universo es mental. Todo es mente. Lo que piensas, lo que sientes, lo que crees
y lo que repites emocionalmente una y otra vez, no sólo tiene un efecto
interno, genera una frecuencia que moldea el éter.
La visualización
no consiste en cerrar los ojos y fantasear con deseos. Es convertirte en alquimista de tu propia energía.
Fundir la imagen deseada con tu certeza y convicción más profunda y sostenerla
con una emoción tan coherente que no pueda sino manifestarse.
No desde el
deseo, sino desde el conocimiento de que ya es.
Haz de los
dos uno, haz de lo interno como lo externo y
entrarás en el reino.
Es decir, cuando
tu imagen interna se vuelve más real que cualquier evidencia externa, la realidad
se ve obligada a obedecer. ¿Y tú? ¿Qué imagen sostienes sin darte cuenta?
Porque el universo no responde a lo que pides, responde a lo que eres.
EL ARTE DE
VER LO INVISIBLE.
Ejercicios
avanzados de visualización consciente.
En el principio,
toda creación fue visión, no acción, no palabra, visión, una imagen sostenida
por la mente creadora, contemplada con tal claridad que se volvió forma,
sonido, tiempo y espacio.
Esa misma
facultad, el poder de ver con intensidad lo aún no nacido, ya se intacta en ti
Solo espera ser despertada, pero ver no es mirar, y visualizar no es imaginar
vagamente"
Visualizar
es crear una semilla energética coherente, viva, autosostenida, que atrae hacia
ti aquello que ya existe en el plano invisible.
No se trata de repetir mantras vacíos, tampoco de soñar sin dirección. Se trata
de entrenar la mirada interior, de construir imágenes que vivan más allá de ti,
que respiren, vibren y moldeen la materia.
Aquí
Comienzas Este Entrenamiento De Iniciación, Alistamiento, Profundización, Y Buenas
Practicas
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