Retiros Metanoia Procesos De
Transformación
El DESAFÍO 3/21 EL RETO PARA CREAR UNA
NUEVA REALIDAD
Estado De Certeza y Convicción Desde El
Ser
Hay algo que
nadie te dijo acerca de la manifestación estado de fe en el ser y es lo que te
frena, incluso si estás haciendo todo bien
Contemplaciones,
meditaciones, oraciones, visualizaciones afirmaciones, parece que cuanto más lo
intentas más cosas se te escapan.
La verdad es
incómoda pero liberadora
El mayor error
no está en lo que quieres sino en cómo lo quieras y este error, lo repetimos
cada día sin darnos cuenta, es mantener cada vez más lejos todo lo que deseas
durante años.
He observado a personas
practicar Contemplaciones, meditaciones, oraciones, visualizaciones
afirmaciones, repeticiones como si fueran mantras mágicos.
Vi a muchos
esforzarse, creyendo que bastaba con desear algo intensamente para que
Sucediera, pero
el error más común no está en el testamento (palabras) sino en la forma en que
está diseñado.
Siempre que
alguien dice "Lo voy a conseguir" está sin darse cuenta diciendo que
aún no lo tiene y el campo cuántico (mundo espiritual) responde exactamente a
la vibración de esta ausencia.
Yo mismo caí en
esta trampa al comienzo de mi viaje pensé que pensar en el futuro imaginar lo
que vendría era suficiente para crear realidades, pero me di cuenta de que al
poner todo en el mañana me estaba desconectando del único tiempo que realmente
existe el aquí y ahora el Kairós perfecto, de la consumación en el hecho esta.
El cerebro, el
cuerpo y la energía que emana solo pueden actuar en este momento en el que tú
lo conjugas.
Todo lo que vibra en el futuro permanece distante,
fuera de nuestro alcance cuando entendí que el universo no responde a la
esperanza sino a la certeza, todo cambió, llegué a comprender que no se trata
de querer algo sino de convertirse en eso.
De nada sirve
repetir que algún día seré próspero, si mi cuerpo vibra con carencia, necesidad
es como correr tras tu propia sombra siempre un paso atrás siempre buscando sin
integrar.
Manifestarse requiere
una incorporación inmediata del sentir como real lo que la mente todavía intenta
negar.
Necesitaba
abandonar la adicción a proyectar deseos.
Esto requería
disciplina mental, y emocional porque al ego le encanta arrojar todo al futuro,
sobrevive con la idea de que todavía falta algo.
Pero el campo
cuántico no reconoce el lenguaje de lo tendré, solo reconoce el yo tengo el yo
soy, hecho esta, consumado es y este pequeño cambio lingüístico representa un inmenso
cambio vibratorio fue entonces cuando todo empezó a moverse diferente en mi vida,
cada vez que reforzaba internamente la verdad del ahora en mi cuerpo se
alineaba con la experiencia, era como si ya estuviera experimentando lo que
antes solo buscaba. y cuanto más vivía
esta verdad en el presente más conspiraba el universo para materializarla,
manifestarla en el plano físico.
Esto me llevó a
un descubrimiento aún más profundo sobre el tiempo.
El campo y el lenguaje
energético (espiritual) del ahora, hecho esta, consumado esta en el yo soy fue cuando
entendí que el universo no opera en el tiempo lineal que me enseñaron. Todo
dentro de mí empezó a reorganizarse.
El campo
cuántico no entiende de promesas, planes, ni expectativas responde a lo que
vibra ahora en este preciso momento a nivel de emoción, de convicción, de
identidad.
Decir "Lo
haré es" encender una bombilla y pedirle que se encienda más tarde, simplemente
no funciona.
La creación
ocurre en el momento en que la frecuencia se alinea con la certeza del ser.
Durante muchos años
viví entre lo que quería y lo que vivía sin entender, por qué las manifestaciones
parecían tan lejanas, hasta que me di cuenta cada vez que decía "Un día me
curaré." En realidad, estaba reforzando la enfermedad, fue como poner el
deseo en un pedestal y arrodillarme ante él como si fuera algo fuera de mí.
La llave giró cuando
comencé a afirmar estoy sanado a pesar de que mi cuerpo aún presentaba síntomas.
Él ahora es la
única puerta de entrada a una transformación real.
Cuando el cuerpo
siente el futuro como presente, comienza a producir las sustancias químicas de
la experiencia. Antes de que suceda la
mente consciente puede dudar pero el cuerpo una vez convencido se convierte en
el escenario donde ocurre el milagro
entonces dejé de
esperar para sentirme bien, decidí sentirme bien ahora, sin necesidad de ningún
motivo y esa fue una de las decisiones más revolucionarias que tomé comencé a
actuar como alguien que ya había logrado todo lo que quería no por ilusión,
sino por elección vibratoria, si quería abundancia me comportaba con generosidad,
si querías amor cultivabas la presencia y la compasión. Ya no como un mendigo
emocional, sino
como un creador
consciente que sabe que el campo responde no a la intención sino a la
coherencia, y esta coherencia debe estar arraigada en él ahora.
Así entendí que
la realidad no se doblega ante la espera, responde a la frecuencia exacta que
se emite en ese momento.
Todo empezó a
acelerarse cuando abandoné el tiempo cronos psicológico y entré en el Kairós creativo,
el tiempo de la creación, y fue entonces cuando me sumergí más adentro en un territorio
aún más profundo donde el subconsciente se revela como en gran medida
responsable de mantener o romper ciclos de limitación.
Descubrí que no
basta solo con querer algo.
Conscientemente
si el subconsciente está programado para lo contrario la mente subconsciente,
es como una grabadora que funciona en segundo plano y controla casi el 95% de
nuestras acciones y reacciones entonces no importa cuántas veces dije que
quería cambiar mi vida en el fondo todavía había creencias de escasez
(necesidad) miedo o indignidad y lo más curioso es que el subconsciente
cerebral no distingue entre lo real y lo imaginado, cree en lo que se repite
con intensidad emocional.
Empecé a
comprender que cada repetición acompañada de una emoción fuerte es una
forma de reprogramación.
Entonces comencé
a usar declaraciones en tiempo presente como si fueran verdades
absolutas.
Pero no bastaba
con decirlo era necesario sentirlo encarnarlo y vivirlo internamente
no solo dije "Soy próspero." Sentí que mi cuerpo reaccionaba a
esa frase como si en realidad estuviera desbordando abundancia y esta convicción
silenciosa. Comenzó a crear una nueva firma energética poco a poco
comencé a borrar viejos patrones, aquellos que ni siquiera sabía que existían, pero
que guiaban mi vida como huellas invisibles, patrones heredados, palabras que
escuché de niño, experiencias que dejaron huellas profundas, todo esto cambió
cuando reescribí conscientemente la narrativa dentro de mí.
Hice esto
durante las contemplaciones, meditaciones, oraciones, las caminatas, y antes de
acostarme cada uno de estos momentos se
ha convertido en una invitación a instalar nueva programación en el sistema, y
cuanto más coherente me volvía entre lo que pensaba, sentía y hacía, más
aceptaba mi subconsciente.
Ese nuevo código
instalado como verdad hace que la resistencia de la duda disminuya se evaporé y
el cuerpo empezó a funcionar con otro software. No fue magia fue neurociencia cuántica aplicada.
Con el tiempo
comencé a notar cambios sutiles y poderosos, oportunidades que aparecían de la
nada, relaciones que se transformaban, síntomas que desaparecían, fue entonces
cuando me di cuenta si era capaz de crear una nueva identidad vibratoria con la
repetición correcta. Entonces podría
moldear completamente mi realidad y esta idea me llevó a probar algo aún más
audaz. Un ejemplo práctico simple pero
poderoso que se convirtió en la clave de mi propia transformación recuerdo la
primera vez que dije con convicción " Yo Soy " no como un deseo sino
como una realidad que ya la tía en mi interior.
Algo cambió inmediatamente,
fue como si mi cerebro se hubiera congelado por unos segundos, tratando de
entender por qué estaba diciendo algo que el mundo físico aún no mostraba, pero
esta ruptura, este cortocircuito interno era exactamente lo que necesitaba
provocar para reconfigurar mi estado de ser (fe). La incomodidad inicial fue una señal de que la
reprogramación se estaba produciendo en tiempo real, en ese momento me di cuenta
de que cada vez que decía seré en el yo soy, mi mente se tranquilizaba, no necesitaba
cambiar nada, porque el deseo siempre estaba proyectado hacia el futuro, pero
cuando declaré yo soy, toda mi fisiología tuvo que alinearse con esa nueva
vibración, era como exigir una actualización inmediata de cada célula, y aunque
mi extracto bancario decía lo contrario, lo que comenzó a manifestarse fue una
nueva forma de percepción, y poco después una nueva realidad. Comencé a observar el impacto que esto tenía
en mi comportamiento, ya no acepté vivir en la escasez, ni reforzar historias
de carencia, mis pensamientos se volvieron más selectivos, y mis palabras más intencionales,
dejé de actuar como alguien que espera, y comencé a actuar como alguien que ya
lo ha hecho. Esto afectó incluso a mis
decisiones más simples cómo me vestía, cómo me posicionaba en las
conversaciones, incluso cómo respiraba. Todo
en mí empezó a expresar el yo soy abundancia, incluso antes de que se materializara,
lo mismo se aplica a mi salud. Cuando comencé a decir "Mi cuerpo es fuerte
y equilibrado," noté cambios sutiles en mi nivel de energía, y no lo dije
simplemente mecánicamente cerré los ojos respiré hondo, y sentí que todo mi sistema
reaccionaba poco a poco el dolor disminuyó, el cansancio desapareció, y el
cuerpo empezó a comportarse como lo visualizaba. La repetición con emoción se convirtió
en un ritual sagrado que dio una nueva dirección a mi biología. Este
ejemplo me mostró que las palabras acompañadas de presencia son
herramientas creativas y cuando entendí esto, quise llevar esta práctica
a otro nivel, transformarla en un verdadero ritual, donde mente, cuerpo y espíritu
se fusionan en una única frecuencia de manifestación.
Llegó un punto
en el que las afirmaciones por sí solas ya no eran suficientes, sentí que
necesitaba algo más profundo, algo que involucrara no solo mi mente, sino
también mi cuerpo, y mi campo energético. Fue entonces cuando desarrollé un ritual, un
momento sagrado en el que me conecté con la fuente creativa de manera integral,
nada sofisticado ni religioso, solo un espacio de silencio, respiración y plena
intención, y cada vez que entraba en este estado sentía una presencia indescriptible
como si algo dentro de mí se expandiera más allá del tiempo.
Comienzo este
ritual con la respiración, llevo mi atención al centro de mi pecho, e inhalo
profundamente sintiendo que el aire llena no solo mis pulmones, sino todo el
campo que me rodea la respiración me ancla en el presente, y solo desde este
punto de presencia absoluta, cualquier decreto tiene sentido. Luego elevo mi estado emocional con imágenes
internas que evocan gratitud, amor, y plenitud. Solo en este estado elevado, cuando el cuerpo cree,
libero las palabras yo soy creación divina, todo ya es mío la realidad se
inclina ante mi estado de ser (fe), no
digo estas frases con prisa, cada palabra lleva energía, y dejo que resuenen
por mi cuerpo como si fueran códigos de activación, a veces lo
hago frente a un espejo otras en absoluto silencio con los ojos cerrados la
clave es la intención sentirla como verdadera incluso si el mundo exterior dice
lo contrario y cuando se establece esta verdad interna el mundo externo no
tiene otra opción que reorganizarse.
Esta nueva
realidad se convirtió en un hábito, un momento que no requiere más que
presencia y entrega, no hay peticiones, no hay súplica, solo afirmación de
quién yo soy en esencia y cada vez que termino siento una ola de alineación
recorrer mi campo es como si cada partícula de mí supiera exactamente dónde
debería estar el cuerpo, la mente, las emociones.
Todo encaja como
engranajes perfectos en una máquina divina.
Es viviendo una
nueva realidad día tras día que me di cuenta del verdadero poder de la
convicción. No por fuerza bruta
o insistencia mental, sino por una certeza silenciosa y la convicción
inquebrantable. Porque cuando
esta convicción despierta, el universo entero comienza a responder casi de inmediato.
La
convicción es la frecuencia que mueve lo invisible. No hablo de creer por
conveniencia, ni de repetir palabras por costumbre, me refiero a esa certeza
profunda que no necesita pruebas externas para existir.
Cuando comencé a
mantener este estado interno de esto ya es mío. Todo a mi alrededor empezó a cambiar no porque
lo pedí, sino porque me convertí en la realidad que quería manifestar. Me di cuenta de que el universo no responde a deseos
frágiles, reacciona a la vibración de alguien que ya se siente completo, íntegro,
resuelto. Así dejé de esperar señales y comencé
a hacer la señal misma, me convertí en el punto de emisión el origen de la
realidad que antes buscaba fuera de mí.
La convicción me
liberó de la ansiedad porque cuando algo ya es mío, ya no hay lugar para la duda,
no hay más urgencia. Solo hay lugar para
la presencia, cuando entré en este estado comencé a observar un fenómeno sutil,
las oportunidades llegaron antes de que pensara en ellas, las
conversaciones fluían como si ya estuvieran programadas. Todo Fluye.
Los rasgos
aparecieron con precisión casi quirúrgica, era como si el campo dijera
"Ahora lo sabes, ahora lo entiendes." Y todo ello sin esfuerzo simplemente
una consecuencia natural de quien vive en absoluta coherencia con lo que dice
ser, dejé de pedir cambio y comencé a declararlo, no con arrogancia, sino con
una poderosa humildad que surge de saber quién eres. Y cuando vives en esta certeza todo tu cuerpo
vibra a otro ritmo, los pensamientos se vuelven claros, las emociones más
estables, el corazón más tranquilo, la convicción crea un campo alrededor del
cuerpo.
Un campo
magnético que atrae sin forzar todo lo que resuena con él. Y fue cuando viví
esto intensamente. Día tras día que me
di cuenta para mantener esta frecuencia se necesitaba disciplina, un momento de
claridad, no fue suficiente. Necesitaba sostener
la energía de la convicción hasta que se convirtiera en mi estado natural de
ser.
Me di cuenta de
que no basta con comprender intelectualmente el proceso de manifestación, es
necesario integrarlo en tu cuerpo, en tu hábito, en tu vida diaria. Por eso
creé un ciclo de 3/21 días de desafío. Donde comprometo mi atención mi intención, y
mi energía a instalar una nueva identidad, tres veces al día sin falta.
Practico mis decretos
y afirmaciones no como alguien que repite un mantra vacío, sino como alguien
que domina la realidad con la vibración del ahora. Es un compromiso conmigo
mismo, con mi nueva versión durante estos 21 días de desafío escribo en un paso
a paso diario. Todo lo que empiezo a
notar que cambia a mi alrededor, pequeñas sincronicidades, cambios de humor, ideas
repentinas. Todo se nota, no porque dependa
de ello como prueba sino porque quiero consolidar el sentimiento que ya estoy creando.
La escritura
arregla el nuevo campo energético, es como anclar en el papel una vibración que
comenzó en lo invisible y ahora pide paso al mundo físico.
Este proceso me
enseña disciplina emocional, incluso en los días en que la mente intenta
sabotear en los que el cuerpo quiere volver a ser como antes, insisto porque sé
que el hábito es el vehículo de la transformación es como
entrenar un músculo que estaba inactivo puede que al principio duela. Puede que me parezca extraño, pero pronto se
convierte en parte de lo que yo soy, y con el tiempo el esfuerzo da paso a la
fluidez como si fuera natural vivir en este nuevo estado de certeza y convicción
del ser. No espero que el cambio venga del
exterior, me convierto en el cambio internamente y el mundo responde estos.
21 días no se
tratan solo de repetición se trata de coherencia vibratoria, de mantener la
concentración. Incluso cuando el ego
pide pruebas a gritos, aprendí a silenciar esa voz, reemplacé el miedo con
presencia, la duda con certeza. Y cada
ciclo completado, refuerza la confianza en el proceso. Fue en esta constancia que comprendí algo aún
mayor, ya no soy un estudiante de la manifestación, yo soy el cocreador, el
dueño de mi propia realidad.
Y fue esta comprensión
la que me llevó a reconocer sin lugar a dudas la naturaleza divina de quién soy.
Realmente llegó un momento en que dejé de
mirar, no por rendirme, sino porque entendí, que todo lo que buscaba fuera de mí,
ya existía dentro de mí. No necesitaba convertirme
en creador siempre lo fui, la única diferencia fue que ahora lo recordaba.
El velo de la
duda, la separación, y la escasez había caído, ya no era un aprendiz de la manifestación,
sino la manifestación misma en movimiento, ya no existe esa idea de que algo
está lejano. Todo lo que deseo, todo lo
que vibro, ya existe en alguna frecuencia. Y cuando acepto esta conciencia como
mi identidad, el mundo físico comienza a responder de una manera inevitable. Dejé de ser un observador pasivo de la realidad,
y me convertí en su artífice, y a partir de ese lugar todo cobra otro significado,
los desafíos se convierten en invitaciones, el tiempo se convierte en un aliado
y él ahora se convierte en un portal creativo.
Hoy cuando abro
los ojos por la mañana, no pienso en cómo atraer lo que quiero, decido serlo, y
esta decisión reorganiza, mi energía, mis acciones, mis pensamientos es una
danza entre lo invisible, y lo visible, y en esta danza aprendí que la creación
no se da con esfuerzo sino con coherencia. Cuando cuerpo, mente, y emoción vibran al
unísono, la realidad toma forma en silencio, sin estridencias ser creador. Es un acto de responsabilidad, pero también de
libertad dejé de culpar al mundo, a las circunstancias, al pasado nada más
tiene el poder de definir quién soy, la vibración que emana, es el imán que
atrae, lo que recibo y si algo no se alinea con mi propósito, no me resisto,
simplemente me reposiciono. Porque sé
que todo es un reflejo de quién soy, no de lo que estoy haciendo. Esta conciencia me mantiene despierto, y
aunque a veces el viejo yo, intenta regresar, ya no hay lugar para ello. Porque ahora reconozco mi poder, mi naturaleza
creativa, y el derecho que tengo de vivir todo lo que vibre con mi esencia. Ahora que la verdad ha sido revelada, queda
una pregunta inevitable ¿seguirás proyectando tus deseos hacia el mañana o
empezarás a vivir como si todo ya fuera tuyo ahora? Porque el cambio no depende
del mundo, depende de lo que estés vibrando en ese momento exacto. Y si esta vibración cambia, todo cambia. Declaro
que ya es mío si estás listo para experimentar esta transformación y por
supuesto si este retiro sacudió te
sacudió por dentro, si te hizo ver la vida de otra manera.

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